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Exhortación
para la aplicación
de la
Segunda Etapa
del
Plan Diocesano de Pastoral

En tu palabra lanzamos las redes
“¡Ay de mi si no evangelizo!” (1 Cor. 9,16)
Del I Obispo de Irapuato
José de Jesús Martínez Zepeda

Saludo
A toda mi querida familia diocesana: Sacerdotes, Diáconos, Religiosos (as), files laicos. Les saludo con el saludo de la Paz que nos ofrece Cristo Muerto y Resucitado, cuyo Misterio Pascual estamos cercanos a celebrar.

Introducción      
La Diócesis de Irapuato, a lo largo de estos primeros años, ha recorrido un trayecto haciendo su propia historia, que nos ha permitido ir elaborando un proceso pastoral organizado, para facilitar a cada uno de los miembros de esta Iglesia particular, descubrir el llamado que Dios nos hace a ser sus discípulos y misioneros.

Aunque, a veces, pareciera que sembramos entre lágrimas, que sembramos sin recoger, o que volvemos a la orilla con las redes vacías, hoy la Diócesis de Irapuato ha escuchado con claridad lo que le manda Jesús: "Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar". A su mandato queremos responder con diligencia, confianza y generosidad: "En tu palabra, echaremos las redes".

Aparecida1, en este sentido, afirma: "No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de "sentido", de verdad y amor, de alegría y de esperanza!"2 También, reconoce que, "La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza".

De esta forma, la Iglesia diocesana, continuando con el esfuerzo de hacer realidad los objetivos planteados, desde el principio, en el Plan Diocesano de Pastoral, siendo fieles a nuestro proceso histórico y queriendo responder al llamado que el mismo Espíritu ha hecho al Continente Latinoamericano y el Caribe, asumimos el compromiso de la Misión permanente, pues seguimos buscando las opciones pastorales que respondan a las nuevas realidades que hoy viven nuestras comunidades.

 

Con estas motivaciones de fondo he querido convocar a: Sacerdotes, Diáconos, Religiosos, Religiosas y a mis hermanas y hermanos fieles cristianos que, comprometidos como laicos en la tarea evangelizadora, constituyen una riqueza invaluable en esta Iglesia particular, para desarrollar de nuevo una profunda experiencia de Iglesia-Comunión. Como Obispo de esta Diócesis los he invitado a hacer un proceso de evaluación y reajuste del Plan Diocesano de Pastoral. Al cumplirse los tres primeros años de su promulgación era necesario hacer un alto en el camino para que, desde la oración y el discernimiento escuchásemos atentos la voz del Señor que nos interpela en los signos de los tiempos.

En la IV Asamblea Diocesana de Pastoral, realizada los días 18 y 19 de Noviembre del 2010, hemos hecho un ejercicio de comunión y participación. Los participantes, portadores de la voz de los fieles de sus parroquias han hecho aportes y sugerencias que, al final, he recogido con cuidado y he pedido al Señor Jesús su Espíritu, para discernirlas y entrever su voluntad. Les presento, ahora, las orientaciones pastorales que servirán de guía para la aplicación de la segunda etapa del Plan Diocesano de Pastoral, a lo largo de los años 2011 - 2013.

I.    Valoramos con gratitud el Camino recorrido
Quiero, en primer lugar, hacer un breve recuento del camino recorrido, de los proyectos propuestos y de los logros alcanzados, en estos primeros años de vida diocesana. Sirva éste, para vivir agradecidos con el Señor de la vida y de la historia y, con todos los miembros de la Iglesia que han puesto su amor y su entrega para construir esta bella etapa de la historia de la salvación.

* "Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. " (Jn 17,11). Una de las primeras necesidades sentidas desde el corazón de los sacerdotes ha sido la integración de los presbíteros entre sí. 4 Emprendimos este camino, inmediatamente, al día siguiente de la erección de la Diócesis. Después de estos años, la comunión y la unidad que se viven en el ambiente sacerdotal, son un hermoso testimonio de la unidad querida por el Señor para sus discípulos, especialmente para sus sacerdotes.5

* La necesidad más urgente para la Diócesis fue, desde el principio, contar con un Plan Diocesano de Pastoral, que, formulado en el discernimiento de la voluntad de Dios y las necesidades de las comunidades se convirtiera en una voz que invitara a todos a evangelizar con mayor generosidad y audacia en el momento presente6. Nuestra Diócesis, por gracia de Dios, desde hace tres años camina con la seguridad de tener un rumbo que ha quedado plasmado, por escrito, en un Plan Diocesano de Pastoral elaborado con la participación de todos, en la medida de sus posibilidades y requerimientos.

* Expresé, también, que la primera prioridad debía ser la Evangelización. Nuestro Plan Diocesano de Pastoral nos ha conducido a definir que la prioridad pastoral que queríamos asumir era la Evangelización Fundamental o Kerigmática. Hoy contamos con un proceso claro de evangelización fundamental, que, se desarrolla en tres etapas: La Convocación, la experiencia del Kerigma y el Discipulado: escuela de comunión fraterna y de servicio.

* La Catedral es la Iglesia principal de la Diócesis, donde tiene su cátedra el Obispo. Es en sí misma un símbolo de múltiples significados que ha de alentar la esperanza en las tareas de la Nueva Evangelización. Hicimos un proyecto de restauración y adecuación de la Catedral y, finalmente, el 27 de Septiembre del 2008 fuimos testigos y partícipes de la solemnísima dedicación de nuestra hermosa Catedral, que ha sido una experiencia extraordinaria de la vida eclesial7.

Este acontecimiento ejemplificó y ha sido un impulso para el cambio cultural en cuanto la construcción y cuidado de los lugares de culto y de actividades pastorales. El propósito de no colocar ni quitar ni un tabique, ni retocar las imágenes sin contar con un proyecto, aprobado por las autoridades civiles correspondientes y la Comisión de Arte Sacro de la Diócesis. Estas disposiciones han sido asumidas paulatinamente en los diversas regiones y van dando sus frutos, a pesar de las resistencias.8

* El seminario como corazón de la diócesis ha estado presente desde el principio en nuestra mente y corazón como una de las prioridades fundamentales. Con un grande agradecimiento hacemos referencia a las diócesis de Monterrey y de San Juan de los Lagos por el apoyo que, hasta ahora nos han brindado, en la formación de nuestros seminaristas, Siempre estaremos muy agradecidos. Sin embargo, hoy también, con ojos llenos de esperanza vemos cómo se va levantando, poco a poco, la Casa Madre de nuestros seminaristas. La meta es el 15 de Agosto de 2012, para inaugurar la sección de Teología. A la par he pedido a un grupo de sacerdotes reconsiderar, a la luz del Magisterio reciente de la Iglesia, de la Ratio mexicana institutionis sacerdotalis y de las necesidades propias de esta diócesis, el proyecto integral de formación del seminario. Dios nos vea con benevolencia.

* Con la gracia de Dios se han creado las Instancias diocesanas necesarias para la recta conducción de nuestra Iglesia: La Curia del Obispado, la Vicaría de Pastoral, el Consejo de Gobierno, el Consejo Presbiteral, el Colegio de Consultores. Cada una, de acuerdo con su naturaleza y función, ha contribuido a ir construyendo la Iglesia Particular que hoy somos.

* El Centro Juvenil Diocesano Juan Pablo II es una respuesta a la interpelación que me hicieron los jóvenes en la Montaña de Cristo Rey y, que, como lo he reiterado, es mi deseo que su objetivo sea generar iniciativas, proyectos diocesanos, con creatividad e imaginación, en orden a la evangelización y opción preferencial por los jóvenes.

Algunas parroquias.9 aun antes de su integración a la nueva Diócesis de Irapuato, llevaban adelante eficaces procesos de evangelización que despertaron en la comunidad la necesidad del testimonio, por el amor fraterno vivido en el servicio, especialmente a los más necesitados. Este proceso evangelizador los llevó a organizar diversos servicios sociales animados por la caridad. Incorporados a la Diócesis y al plan de pastoral han vigorizado su caminar y seguido contribuyendo con las iniciativas de la Diócesis. Hemos visto surgir así en Salamanca:

* Un Centro de acopio de bienes muebles, no perecederos "Caritas" que ofrece un servicio permanente y no sólo para los momentos de emergencia por diversas crisis, para ayudar a los más necesitados.

* Los Talleres San José, de capacitación, en carpintería, herrería, soldadura, corte y confección.

* La Casa del Migrante S. Carlos Borromeo, que dos años y medio de servicio ha atendido a casi tres mil personas y ha merecido el reconocimiento y el elogio de las autoridades por su visión humanitaria y cristiana.

El Centro juvenil y familiar Rafael Campuzano. Campo Escuela Scout.
Y está en construcción el Comedor Comunitario Madre Teresa de Calcuta, frente al nuevo Hospital Civil, para enfermos y sus familiares.

Los responsables de "Caritas" en Salamanca, han recibido el nombramiento de mi parte para ser los animadores de la pastoral social de la Diócesis en el campo propio de esta organización.

* Otro de los logros que han ido moldeando nuestro caminar diocesano ha sido la realización, primero, de los Encuentros diocesanos de Pastoral, que, en la medida en que fuimos alcanzando madurez fue necesario convocar las Asambleas Diocesanas de Pastoral. Esta instancia indispensable para nuestra Diócesis ha sido un verdadero don de Dios, pues ha dinamizado toda nuestra vida Pastoral.

* Uno de los proyectos pendientes es la Restauración o Reubicación del Santuario de nuestra Señora de Guadalupe.
"Voy a recordar la misericordia del Señor y a cantar sus alabanzas, por todo lo que ha hecho por nosotros y por todos sus beneficios " (Is 63, 7). Vivamos con mucha gratitud y compromiso este momento de Gracia por parte del Espíritu de Dios.

II. Proceso de evaluación y reajuste del Plan Diocesano de Pastoral
Nuestro Plan Diocesano de Pastoral lo promulgamos con una vigencia de seis años. 2008 -2013. Establecimos una meta intermedia para la Asamblea Diocesana de Noviembre del 2010, cuyo principal objetivo sería evaluar y reajustar los programas y proyectos de cada una de las comisiones y dimensiones de pastoral.

El proceso de evaluación lo iniciamos en el mes de Junio del 2010, siguiendo la misma metodología que utilizamos para el proceso de Planeación. Iniciamos en las parroquias, pasamos luego a los decanatos y, finalmente en el nivel diocesano las comisiones y dimensiones elaboraron reajustes a sus propios programas y proyectos.

En la IV Asamblea Diocesana de Pastoral he escuchado atentamente tanto las propuestas de los reajustes a los programas que ya están en marcha como, también, he conocido las propuestas de aquellas comisiones y dimensiones, que en el primer registro del Plan, no habían quedado redactadas. Después de hacer un discernimiento ante la presencia de Dios, quiero proponer algunas orientaciones que ayuden a guiar los énfasis pastorales que, en esta segunda etapa del Plan Diocesano, daremos a nuestro quehacer pastoral.

III. Orientaciones Pastorales para la aplicación de   la    Segunda   etapa   del    Plan    Diocesano   de Pastoral

1. Nuestra    Diócesis   en    estado   de   Misión  permanente
Animados por Aparecida, asumimos con entusiasmo y esperanza el compromiso de una gran misión en toda nuestra Diócesis. "Que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza". 10

Somos conscientes de que la Misión Permanente, más que un programa de acción pastoral de nuestra parte, es un llamado de Dios a nuestra Iglesia diocesana a que fortalezca y, en determinadas circunstancias, a que recupere su identidad de discípula Misionera de Jesucristo.11

La Misión Permanente constituye, en sí misma, un desafío de la Iglesia hacia el mundo, pero es, también, un gran desafío para nuestra propia Iglesia, pues nos exigirá revisar el modo de entendernos, así como nuestro modo de ser, de pensar y de actuar como Iglesia. Más aún, nos obligará a redefinir nuestra identidad, a reubicarnos ante la realidad concreta y a reorientar nuestra misión.

Por tanto "¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de "sentido", de verdad y amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino... Somos testigos y misioneros en las ciudades y en el campo.12

Sin embargo, hacer vida este llamado que recibimos de Dios será posible sólo si afrontamos el desafío de entrar en un proceso radical de Conversión Pastoral tanto personal como eclesial. Sabiendo que "todas las auténticas transformaciones se fraguan y forjan en el corazón de las personas". De manera que no podrá haber "nuevas estructuras si no hay hombres nuevos y mujeres nuevas que movilicen y hagan converger en los pueblos ideales y poderosas energías morales y religiosas". La Iglesia dará respuesta a la exigencia de cambio de estructuras sólo si es capaz de formar auténticos discípulos y Misioneros de Jesucristo.13

Queremos una Diócesis con parroquias que sean verdaderas comunidades de discípulos misioneros, por lo cual, las estructuras diocesanas y parroquiales tendrán que estar formadas por discípulos misioneros constantemente preocupados por ser fieles a Jesucristo que nos pide que lleguemos a todos.14

Finalmente asumimos tres presupuestos básicos para llevar adelante la Misión permanente en nuestra Diócesis:

  • La Experiencia de Dios: Punto de partida y de llegada de la Misión evangelizadora de la Iglesia. Jesucristo es el camino para la experiencia de Dios. "Ser discípulos misioneros de Jesucristo y buscar la vida, en Él, supone estar profundamente enraizados en Él" (Benedicto XVI, Discurso inaugural en Aparecida), de hecho "el seguimiento de Jesucristo es fruto de una "fascinación" por Él, de manera que "el discípulo es alguien apasionado por Cristo a quien reconoce como el Maestro que lo conduce y acompaña"15

 

  • Centralidad de Cristo y su proyecto del Reino. Ante una peligrosa tendencia a polarizar la acción pastoral hacia la Iglesia misma (pastoral de conservación), la Misión Continental nos plantea el desafío de volver la mirada a Jesucristo como el paradigma absoluto de la Pastoral y orientar la Misión desde el horizonte del Reino, con un énfasis muy importante en el valor de la "Vida Plena" en Cristo. "La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida, vino al mundo a hacernos -partícipes de la naturaleza divina-2P 1,4"16
  • La Primacía de la Palabra de Dios, "alma de la acción evangelizadora de la Iglesia Se hace, pues, necesario proponer a los fieles la Palabra de Dios como don del Padre para el encuentro con Jesucristo vivo. Debemos presentar la Palabra revelada, contenida en la Escritura, como fuente y alma de la propia evangelización y del anuncio de Jesús a todos. Por esto, la importancia de una "pastoral bíblica", entendida como animación bíblica de la pastoral, que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra, de comunión con Jesús u oración con la Palabra, y de evangelización inculturada o de proclamación de la Palabra. Esto nos exige a todos: Obispo, presbíteros, diáconos, religiosos (as) y ministros laicos de la Palabra, un acercamiento a la Sagrada Escritura que no sea sólo intelectual e instrumental, sino con un corazón "hambriento de oír la Palabra del Señor" 17

 

2.   El Plan Diocesano de Pastoral hace operativa la Misión Permanente en nuestra Iglesia Diocesana.
Es una convicción que quiero enfatizar con fuerza. Desde el inicio de nuestro proceso de Planeación y ante la convocación que recibimos de hacer vida la Misión Continental, siempre fuimos muy claros al decir, que el Plan Diocesano de Pastoral era la manera concreta de asumir en la Diócesis de Irapuato el compromiso de esa Misión.

Hoy me siento fortalecido en esta convicción, por la comunión con mis hermanos en el Episcopado, pues en nuestra XC Asamblea Plenaria, queriendo impulsar los procesos y las estrategias pastorales que orienten la misión Continental en nuestras Diócesis, juntos hemos reafirmado con Aparecida que "El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy, con indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura18".

Les pido, hermanas y hermanos, que todas las estructuras eclesiales y los planes pastorales de la diócesis, las parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia estén impregnados de esta firme decisión de construir una Diócesis misionera. Convoco a que todos, sin excepción, entremos decididamente y con fuerza, en estos procesos de renovación misionera, a que abandonemos las estructuras caducas que ya no favorecen la transmisión de la fe.19 Los ajustes que se han hecho a nuestro Plan, para esta segunda etapa, sin duda, han sido planteados desde esta perspectiva, asumámoslos así.

3.   La   visita  Pastoral  como   servicio   e   impulso Misionero
El canon 396 del Código de Derecho Canónico dispone en su parágrafo 1 que: "el Obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera".

Así como existe la exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis, "sobre la formación de los sacerdotes en la situación actual", existe otra exhortación, también de Juan Pablo II, de octubre de 2003, sobre "el Obispo, servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo", Pastores Gregis. Pues bien, todo su capítulo III, está dedicado al Munus docenal, (Ministerio Profético) según el modo como es propio de la vocación episcopal; así también el Capítulo V del Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos Apostolorum Successores. En ambos documentos se cita el testimonio del Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios: "Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" (9, 16). En el número 26 de la Exhortación, el Santo Padre nos recuerda que "el Obispo es el primer predicador del Evangelio". El Obispo es sucesor de los Apóstoles y ser apóstol es ser enviado, por Jesús, a predicar, en eso consiste su verdadera identidad.

Estos números sobre la naturaleza del ministerio profético, (munus docenal} de la vocación apostólica ofrecen a la Visita Pastoral luces y nuevo impulso de una fuerte vitalidad, en la perspectiva del ministerio y la vocación a la que el Señor llama a los obispos. Estoy convencido de que la Visita Pastoral es un vehículo privilegiado e insustituible para que los Obispos pongamos en marcha, incansablemente, la Misión Continental a la que nos hemos comprometido. En este sentido, la Visita Pastoral ha sido el instrumento más eficaz con el que he contado para impulsar y verificar el estado de la Misión en nuestras comunidades parroquiales. La Visita Pastoral ha sido el medio a través del cual como Obispo he tenido la oportunidad de acercarme estrechamente al Pueblo de Dios, me he encontrado con párrocos y sacerdotes, con consejos parroquiales de pastoral, para conocer sus proyectos y planes; con agentes de pastoral de cada comunidad, con grupos y movimientos que han tenido la oportunidad de exponerme su itinerario de vida y sus trabajos.

Al concluir la visita pastoral a todas las parroquias el próximo día 7 de junio será necesario preparar con esa información:

  • El Formulario requerido por la Visita Ad Limina, que el Obispo diocesano realiza cada cinco años, según la antigua tradición, para honrar los sepulcros de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y encontrar al sucesor de Pedro, el Obispo de Roma. La Relación deberá ofrecer al Romano Pontífice y a los Dicasterios romanos una información verdadera, sintética y precisa.20 Es siempre el Obispo singular, aunque algunas actividades se realicen en grupo, quien tiene el derecho y el deber de comunicarse directamente con el Sucesor de Pedro, encontrándolo personalmente.

 

  •  Un folleto, con la información por decanato, que permita  dar  seguimiento  a  las  tareas  acordadas durante la Visita, en relación con la dimensión administrativa    y    la    pastoral,    para    establecer programas   de   apoyo   a   las   parroquias   de   esa  demarcación,     de     acuerdo     con     los     grandes orientaciones del Plan de Pastoral. El propósito es establecer un proceso de continuidad en el trabajo y nuestras acciones no sean eventos desconectados unos de otros.

La Visita Pastoral ha sido un instrumento muy eficaz para la puesta en marcha de la Gran Misión Continental. En ella, no sólo he podido participar en la planeación y exhortación a la misión, sino siendo yo mismo protagonista discípulo misionero de Jesucristo, participando solidariamente junto con sacerdotes y fieles en nuestra común vocación de dar a conocer a Jesucristo vivo, especialmente a los más alejados, ejerciendo, por lo tanto, el ministerio de servir y santificar en el ejercicio de un servicio profético, evangelizador y kerygmático.

4.   El proceso de Evangelización Fundamental
Los exhorto a que redoblemos esfuerzos, en orden a alcanzar el objetivo que nos hemos planteado en el Plan Diocesano: Poner en movimiento, con la fuerza del Espíritu Santo, a todos los integrantes de la Iglesia Diocesana en el anuncio gozoso de Jesucristo vivo... sigamos esforzándonos por lograr que todas las personas tengan un encuentro vivo con Jesucristo el Señor.

Con la gracia de Dios, en esta primera etapa del Plan Diocesano hemos alcanzado claridad en el proceso de Evangelización Fundamental que queremos impulsar: con una etapa de convocación, en la que disponemos a las personas para que puedan vivir con más frutos la siguiente etapa; la experiencia del Kerigma, la cual suscita una fe inicial y una conversión inicial que permiten incorporarse al discipulado; finalmente el proceso se corona con la experiencia del Discipulado, como escuela de comunión fraterna y de servicio, se aprende a vivir en comunidad y, profundizando el primer anuncio, se toma la firme decisión de vivir en plena comunión con Dios, con el hermano, consigo mismo y con la Iglesia. Las personas pueden llevar a cabo, así, un proceso de "Reiniciación Cristiana". En síntesis, cuando una persona ha recibido la invitación para encontrarse con Cristo, ha sido convocada, y ha aceptado libremente vivir la experiencia del kerigma, ha iniciado un proceso de encuentro fuerte con Cristo que ha despertado una fe inicial, una conversión inicial, podemos decir que ha nacido al discipulado clara y conscientemente, entonces le hemos propuesto vivir una etapa inicial de discipulado como escuela de comunión y de servicio. Entonces se nos plantea el gran desafío de ofrecerle un itinerario formativo como auténtico discípulo misionero de Jesucristo, que sea capaz, como lo afirma Aparecida, de: responder a la vocación recibida y comunique por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo.21

5.   El   proceso   de   Formación   integral   de   los Discípulos Misioneros
En la Diócesis tenemos el desafío de continuar, en todas las parroquias, los procesos de evangelización que hemos comenzado.

El itinerario formativo del Discípulo Misionero, tiene como finalidad la vida plena en Cristo y hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre. El Señor despierta las aspiraciones más profundas de sus discípulos y los atrae a sí, llenos de asombro. Por tanto, el seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña. 22

La meta para esta segunda etapa del Plan Diocesano de Pastoral, es ofrecer a todas las parroquias un proceso de formación integral siguiendo la propuesta que nos hace el Documento de Aparecida. Un itinerario que tenga claros los elementos fundamentales del proceso: El Encuentro con Jesucristo, la conversón, el discipulado, la comunión y la misión. La formación ha de ser integral, kerigmáctica y permanente; debe responder a las diversas dimensiones de la persona: lo humano y comunitario, lo espiritual, lo intelectual y finalmente lo pastoral y misionero. Ha de ser una formación que sea ofrecida esencialmente como proceso y, al mismo tiempo, sea respetuosa del caminar de cada persona y comunidad; ha de contemplar el acompañamiento del discípulo y ha de formarlo en la espiritualidad misionera.

Así mismo, el itinerario tiene como cuatro columnas: Debe partir de la experiencia de encuentro personal con Jesús que nos lleva a profundizar la experiencia de la vida comunitaria, luego se hace necesario profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios y de los contenidos de la fe, el cual, ha de ser acentuadamente vivencial y comunitario, no será un conocimiento teórico y frío, sino como una experiencia que fortalece la espiritualidad personal y comunitaria y, finalmente el compromiso misionero de la comunidad.

6. La formación para la acción misionera
El itinerario formativo del discípulo misionero tiene otro aspecto de fundamental importancia para la Iglesia diocesana: la formación para la acción o salida misionera. A través de la Comisión de Pastoral Profética, especialmente a través de la Dimensión de evangelización, nos queremos ofrecer subsidios y talleres de formación para este propósito. Esperamos que cada discípulo llegue ser un auténtico misionero bien capacitado para el Anuncio de la Buena Noticia de Salvación en Cristo, con las herramientas necesarias para ir al visiteo, casa por casa, y para salir al encuentro de los alejados y de los no bautizados; capaz de dirigir una pequeña comunidad o coordinar un sector parroquial.

La salida misionera es una etapa muy importante de nuestro trabajo pastoral en este empeño de convertir nuestra Iglesia Diocesana en una Iglesia que vive en estado de Misión Permanente. Por eso, exhorto a que se ponga especial empeño en la formación para la salida misionera en los decanatos y parroquias.

7.   La Iniciación Cristiana
Cuando se refiere a la Iniciación Cristiana, el documento de Aparecida afirma: "Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de iniciación en la vida cristiana que comience por el kerygma, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca a un encuentro personal, cada vez mayor, con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, experimentado como plenitud de la humanidad, y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración de fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión"23

Es importante que no perdamos de vista que el concepto de Iniciación Cristiana que querernos promover en la Diócesis: ante todo hemos de entenderla como, un proceso a través del cual, una persona va, gradualmente, siendo introducida al Misterio de Cristo y a la vida de la Iglesia. En este proceso los sacramentos y algunos medios como la catequesis acompañan a la persona en el cambio de actitud fundamental de su ser y su existir, con los demás y con el mundo, de su nueva identidad como persona creyente que vive la plena comunión con Dios y con la Iglesia.24 Con mucha esperanza, también publicaremos, el Reglamento Diocesano de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana para Niños y Adolescentes. Ciertamente que es un primer paso, en el cual, hemos de poner gran empeño, todos. Nos queda la tarea de seguir reflexionando y buscando los mejores caminos para promover la Iniciación Cristiana de los jóvenes y adultos, muchos de ellos bautizados pero alejados, muchos otros ni siquiera bautizados.

8. La Pastoral Sacerdotal una prioridad en nuestra Diócesis
La Pastoral Sacerdotal a que nos referimos ha de preocuparse por la preparación, el acompañamiento, el servicio y la renovación de los pastores o ministros de la Iglesia, a fin de que lleguen a ser signos cada vez más nítidos de Cristo Maestro, Sacerdote y Pastor. Enfatiza el cuidado integral que han de brindarse los sacerdotes entre SÍ.

  • Por lo tanto, la Pastoral vocacional y el Seminario, en todas sus etapas, son el primer peldaño de una verdadera Pastoral sacerdotal.
  • Con esta pastoral favoreceremos un apoyo e interés real por el bienestar integral, tanto en la vida personal como en el ministerio de los presbíteros, lo cual nos exigirá servicios completos y estructuras eficientes que busquen la mejor realización de los pastores, de manera integral e integradora, en el orden espiritual, intelectual, humano y pastoral.
  • Elemento   fundamental   en   esta   Pastoral   será   la Animación      de      la      Fraternidad     Sacerdotal   Sacramental, es decir, la promoción de una íntima hermandad entre los presbíteros.

Convoco a todos: Sacerdotes, Religiosos (as) y Laicos a trabajar de manera prioritaria en este esfuerzo de construir una auténtica Pastoral sacerdotal. Estoy convencido de que tendremos una Iglesia y una pastoral renovada, en la medida en que la Pastoral Sacerdotal sea una realidad querida y amada por todos. Este empeño renovado por hacer de nuestra Iglesia Diocesana una Iglesia eminentemente misionera, será posible en la medida en que tengamos sacerdotes plenos, felices, realizados, con una conciencia clara de su ser misioneros en el aquí y ahora de nuestra historia.

9. Comprometidos a construir la Paz
Ante la situación de violencia e inseguridad que vivimos en nuestros pueblos y ciudades de México, es mi anhelo vehemente que no olvidemos los compromisos que asumimos después del estudio del Documento: Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna.25 Más que nunca hemos de trabajar por construir la Paz. Nuestra arma es la Evangelización, el anuncio de la Buena Nueva, el encuentro con Cristo que transforma a la persona. Blindemos nuestra Diócesis contra la violencia, el juego, el narco. Promovamos pensamientos de paz, gestos y acciones de paz; formemos en nuestras familias los valores de la paz.

Al concluir las celebraciones del Bicentenario de la Independencia tomamos conciencia y nos comprometidos para alcanzar otros niveles de la libertad, por la lucha contra la pobreza, la corrupción, la ilegalidad y la injusticia.
No olvidemos vigorizar los espacios de oración por la paz y la libertad.

10.      Los ajustes específicos de las Comisiones y Dimensiones de Pastoral
En el proceso de evaluación y reajuste de nuestro Plan Diocesano de Pastoral, me fueron planteadas nuevas propuestas que refuerzan el caminar de las comisiones y dimensiones. Asumo e impulso dichos ajustes. De la misma manera celebro que todas las comisiones y dimensiones hayan presentado, ahora, sus propuestas de trabajo.

11.    Ampliación de los horizontes
Inspirado por Aparecida y el Plan de Pastoral, he querido ampliar el horizonte de nuestra acción, para alcanzar algunos ambientes en los que hasta ahora no hemos incidido con la fuerza y la eficacia que anhelamos. Para tal fin, he nombrado al P. Jesús Navarrete Ruiz, como pionero de nuestros esfuerzos en el ámbito de los empresarios, los legisladores, el mundo del trabajo, los nuevos senderos de la comunicación y las universidades públicas y privadas.

12.      El Ministerio del padre Noé cano
Finalmente, deseo evocar la memoria de nuestro hermano el Pbro. Noé Cano. Cuando nació la Diócesis de Irapuato, recibimos como un don muy especial el Ministerio del padre Noé, que se encontraba privado de casi todas sus facultades hospitalizado, en la ciudad de Guadalajara, Jal. Él, desde el primer día, en su nueva diócesis llevó adelante el Ministerio de la Cruz, postrado en cama vivió día a día unido íntimamente a Cristo en su Pasión haciendo el valiosísimo Ministerio de la oración de intercesión por nosotros ante el Padre y, sin duda, alcanzándonos abundantes gracias y bendiciones.
Ahora, él ha cumplido su misión y se ha presentado en la casa del Padre, para recibir la gloria que merecen aquellos que son fieles. Pues bien, todos debemos asumir y proseguir este ministerio de oración e intercesión asidua y de entrega a la cruz de Cristo, indispensable para el ejercicio de nuestro ministerio y la marcha de esta diócesis.
Conclusión
Que al contemplar a Cristo crucificado, muerto por nosotros en la cruz, nos abracemos en su regazo para implorar la Misericordia del Padre y suplicarle que nos envíe al Espíritu Santo que siga iluminando nuestro caminar.

Pongámonos bajo el manto de la Virgen de la Soledad, Patrona de la Diócesis y digámosle "bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que hacemos en nuestras necesidades." Amén.

+ J. Jesús Martínez Zepeda   
Obispo de Irapuato

 

1 CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13-31 de mayo de 207, Caracas, San Pablo, 2007. Nos referiremos a él como
Aparecida y lo citaremos como DA.
2 DA 548
3 DA 362
4 Así lo mencioné en mi primer documento, (Proceso Diocesano 2004, Plan de Pastoral 2005)
5 Estamos en los inicios, sin embargo, los avances son muy significativos.
6 Ib.
7AA.VV. La Catedral de Irapuato, Edición de la Diócesis de Irapuato, Irapuato 2010.
8 Son especialmente significativas, la restauración de S. José, N. S. de la Soledad, el Hospitalito, en el exterior. Y hay otras capillas construidas o remodeladas con las nuevas orientaciones. Los criterios pueden verse en A. AZPEITIA, Mantenimiento y conservación de Iglesias, Dimensión de Arte Sacro, Irapuato 2011.
9 Tanto de una como de la otra de las diócesis madre. Las metodologías seguidas fueron principalmente el Sistema Integral de Nueva Evangelización y Nueva Imagen de Parroquia, además de otras varios movimientos.
10   DA 368
11 Cfr.DA145
12 DA 548
13 Cfr. DA 538
14 Cfr. DA 203
15 DA 277
16 DA 348
17EAm 8, 11; DA 248
18 DA 371
19 Cfr. DA 365
20 CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS, Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos, Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2004. Cfr AH5.
21 Cfr. DA 14
22 Cfr. DA 277
23 DA 289
24 Cfr. D. BOROBIO, La iniciación cristiana. 33.

25 CEM, Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna, Ediciones CEM, México 2010.
 

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